El estar fuera de servicio por razones ajenas a la propia voluntad tiene un no se qué de cabrón. Uno ve sus movimientos habituales coartados -hay que andar al loro de no hostiarse mientras intentas bipedestar-. Durante muchas horas del día y de la madrugada te acompaña un dolorcillo que no te da buena vida y para colmo, ni hablar de llevar una vida normal: currar, ser entrenador de fútbol tomando tapitas en la barra del bar y escalar el que escale.

Ahora invierto muchas horas en destrozarme la visibilidad delante del ordenata, eso sí, me entero de muchas más cosas (siempre mi monotema) que, sin embargo, son perfectamente obviables para el día a día de cualquier escalador.
No obstante, a veces, uno lee sobre futuras iniciativas que prepara el personal y se le eriza la cresta. Leo en un
foro que un desorientado ha iniciado una cuestación de ideas para reequipar una vía clásica.
Automáticamente la cosa toma interés: alguien con un currículum por demostrar y con un criterio incierto quiere reequipar la Mompart en el Gorro Frigi.
Empiezo a leer entradas.
No salgo de mi pasmo al ver que el tío, además de dejar claro de que es más peligroso que si te pilla un autobús, desvela la idea de duplicar los seguros que hay en un largo (dos) por parecerle claramente arriesgado (IVº).
Dice no tener ni idea de lo que va a encontrar y todavía se pregunta si sólo debe cambiar los buriles o que si hay spits también... ha oído martillazos ¿pero dónde?
Discretamente, hay quien intenta pararle los pies con los considerandos de siempre: pieza x pieza, respeto al formato original, proximidad de otras vías que ya tienen ese perfil deseado, etc. etc. y sobre todo... Manolete, si no sabes torear pa que te metes.
Como pasa invariablemente con los iluminados: también éste pasa como de comer mierda, no se le ve dudar en ninguna de las entradas y termina avanzando sus planes: reequipar una vía al mes.
Bueno. La vida es así. Tanto hablar de consensos para los reequipamientos de las vías, del comité de la FEEC, del comité de listos, de los criterios a seguir, de quien esta autorizado a hacerlo, de quién puede emitir opiniones vinculantes...

¿para qué? Pos pa cagarla!!.
Llega un outsider –con el más sólido convencimiento del conservador de la especie y bienhechor del sistema solar- y le cambia la fisonomía (compromiso) a una vía.
Todo se sabe. Si se lleva a cabo un sobreequipamiento alguien lo soplará y puede que otro, montado en justa furia, hasta desmonte la obra sobrante. Los ánimos se calentarán y ya la tendremos liada.
Bajo la demagógica petición de consenso está la impericia, esa que no permite admitir las propias carencias y que escudándose en una pretendida situación de inseguridad/indefensión durante una escalada, aboga por aumentar el número de seguros de expansión, entendiendo que el progreso es duplicar el número de seguros de una vía, aunque esta esté en la zona más baja de la escala de dificultad
Ninguna vía merece ser objeto de empeño de reequipamiento con unos planes como los revelados en el sugerido foro.